Sendero del Bujo

Singularidad: desde su mirador se obtiene la panorámica más amplia del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

Tomaremos la calle que lleva al campo de fútbol y a la piscina, para alejarnos del pueblo caminando hacia el oeste, adentrándonos de inmediato en un terreno adehesado, por el que avanzaremos unos trescientos metros sobre una pista asfaltada, para dejarla después por nuestra izquierda y cruzar por un puente el arroyo de las Huertas.

Aunque la vegetación de ribera no sea abundante, en el arroyo encuentran cobijo y alimento numerosas especies animales, entre ellos diversos anfibios como la rana común, ranita meridional, sapo de espuelas o el corredor.

Nos alejamos del arroyo y dejamos atrás huertas y prados que forman parte del ruedo del pueblo. Los muros de piedra que marcan las
lindes continúan en las dehesas de encinas. Conforme subimos, podremos distinguir entre las plantas alcornoques, coscojas, lentiscos, cornicabras o madroños.

Cuando hemos avanzado poco más de quinientos metros entre éstas, encontramos una bifurcación que resolvemos optando por el camino de la derecha. Veremos entre las encinas pozos, abrevaderos y otras instalaciones para el ganado. Continuamos el ascenso por la ladera norte de la Sierra del Búho, que es la umbría y, por tanto, la más húmeda y propicia para una vegetación más espesa. Alcanzamos un collado en el que desembocamos en una pista de más entidad, que circunda al macizo. Siguiéndola, por nuestra izquierda, cambiamos de ladera, abriéndose ante nosotros vistas hacia el sur.

Estaremos, pues, en la vertiente solana, lo que notamos en la cubierta vegetal, de la que forman parte olivos cultivados. Afloran a nuestro alrededor pizarras, sobre las que crece una vegetación más pobre. Pasado el collado el camino se mantiene a cota haciéndonos avanzar hacia el oeste. La vista sobre la depresión o valle de la Rivera de Montemayor es amplia e invita a la comprensión e interpretación del paisaje y de cada una de las piezas que lo compone. Formaciones geológicas, tapices vegetales más o menos naturales –más menos que más seguramente— carreteras, caminos o embalses forman un todo de cuya armonía dependemos todos.

Continuaremos por la nueva pista casi kilómetro y medio, llevándonos, en suave descenso, a un mirador donde termina el sendero y podremos afinar nuestras reflexiones paisajísticas. Poco antes habremos pasado junto a un merendero y una fuente, en la que resulta fácil ver tritones.

Aquí os dejamos el enlace con el tríptico del sendero y la ruta en wikiloc:

Sendero del Bujo wikiloc